sábado, 1 de julio de 2017

Cerrado por vacaciones

Nos tomamos unos días de descanso. Volvemos el lunes 10 de Julio. Mientras tanto los invitamos a navegar por los casi 40.000 posts de Adictamente.
¡Nos reencontramos en pocos dias!


Divertidas, curiosas, sorprendentes y WTF!: mega post con 365 imágenes






Humor ayudado







¿Por qué odiamos tanto a los demás?

Exhibimos una tendencia natural a trazar fronteras con los demás, no tanto con los demás como individuos, sino como colectivos. Son muros a lo Trump que levantamos por los más arbitrarios motivos, pero que nos sirven para saber quiénes están con nosotros y quiénes, contra nosotros. Muros basados en la etnia, en el color de la piel, género, grupo lingüístico, religión, edad, estado socioeconómico… cualquier cosa sirve.

Son muros que levantamos con una notable rapidez y una eficacia cognitiva propios de los instintos labrados hace millones de años. Son muros que propician desde injurias y reyertas hasta auténticos baños de sangre.


Tú y yoUna parte de nuestro cerebro, el neocórtex, se encarga con mayor o menor fortuna de tratar de dotar de razones y argumentos muchos de nuestros actos guiados por el instinto o la emoción. Pero lo cierto es que no hay mucho raciocinio en el acto de trazar fronteras.

Una considerable evidencia sugiere que dividir el mundo en nosotros y ellos está profundamente conectado en nuestro cerebro más primitivo. Por esa razón, si medimos mediante una resonancia magnética funcional la actividad de diversas regiones de nuestro cerebro, descubriremos que catalogamos a la gente como «nuestra gente» o como «otra gente» en intervalos de tiempo que se miden en milisegundos.

Esto sucede, por ejemplo, con personas de etnia diferente a la nuestra. En promedio, hay activación preferencial de la amígdala, una región del cerebro asociada con el miedo, la ansiedad y la agresión. Es decir, que de forma natural, sin que medie el autocontrol y casi a nivel instantáneo, todos nosotros somos xenófobos. Además, las caras de otras etnia originan una menor activación en la corteza fusiforme que las caras de la misma etnia en la corteza fusiforme, lo que explicaría en parte por qué a los occidentales los chinos, por ejemplo, nos parecen que tienen rostros más uniformes.

Los otros con frecuencia también son vistos como más homogéneos que nosotros, con emociones más simples y menos sensibles al dolor. Esta pirueta cognitiva permitió que personas normales abrazaran la esclavitud. O el Holocausto.

Test de asociación implícita
Otra manera de medir nuestra tendencia natural a clasificar automáticamente a los demás como amigos o enemigos, como gente próxima a nuestra burbuja social y gente ajena a la misma, es el test de asocación implícita, concebido por de Anthony Greenwald, Debbie McGhee y Jordan Schwartz en 1998.

Básicamente el test consiste en asociar adjetivos a personas de una forma muy rápida, lo suficientemente rápida como para que no podamos reflexionar o mentir. En base a la velocidad de categorización de una persona en cada una de estas variantes se determina su grado de prejuicio implícito. Por ejemplo, si alguien asocia con más rapidez «afroamericano» con «malo» estamos ante un prejuicio racial implícito. Uno se puede autoevaluar en ese sentido en Project Implicit, de la Universidad de Harvard.

Nuestra forma de procesar información está tan imbricada con la clasificación de los demás que, incluso, una Inteligencia Artificial (IA) que trate de emular nuestra inteligencia puede incurrir también en un lenguaje racista y sexista, tal y como sugieren investigadores de la Universidad de Princeton y de la Universidad de Bath (en un reciente estudio publicado en Science). Y también afloran los prejuicios de los primates en un test de asociación implícita adaptado a monos Rhesus, que se caracterizan por ser territoriales y organizarse en clanes que luchan por los recursos contra clanes vecinos.

Por todo ello, somos capaces de discriminar a los demás por multitud de motivos, desde la belleza al tipo de trabajo que se desempeñan. Incluso en un estadio deportivo, alguien que vista con una sudadera que apoya a uno de los equipos recibirá más ayuda de otra persona si pertenece al equipo que se apoya que al contrario. Este favoritismo de grupo también tiene lugar, naturalmente, en partidos políticos, y en cualquier otra forma de organización social.

Cómo odiar menos
No hay recetas mágicas para ser más ecuánimes en el juicio que hacemos de los demás. Incluso las personas que están seguras de que no son racistas o machistas, por ejemplo, probablemente lo sean en muchos momentos de su vida de forma inconsciente.

En otras palabras, todo el que diga que no es racista, en realidad, miente o se está mintiendo a sí mismo: lo más que se puede afirmar es que hacemos lo posible para no ser racistas.

Por si esto fuera poco, quienes deciden abrazar a otro grupo social abandonando al que han pertenecido, a menudo son tratados con un desprecio incluso mayor. Los chiitas están a un bando y los sunitas al otro, por ejemplo, y lo mismo sucede con kurdos e iraquíes. Pasar de un lado al otro es anatema.

¿Y qué es lo posible? Básicamente se puede resumir en dos puntos: pensar un poco más antes de actuar o hablar, e interactuar más tiempo con aquellos a los que solemos despreciar.

Si bien todos nos mostramos racistas en el test de asociación implícita, ese sesgo es más acentuado a medida que debemos responder más rápidamente al test. Es decir, que si pensamos más lenta y reflexivamente sobre una cuestión.

Por su parte, en la década de 1950, el psicólogo Gordon Allport propuso la teoría de contacto para demostrar que las personas que nacen en un ambiente de diversidad también son menos proclives a generar prejuicios sobre los otros. Si somos racistas, pues, una buena forma de reducir nuestro racismo es trabajar codo con codo con un afroamericano, por ejemplo. Los grupos diversos, cuando trabajan juntos o deben pasar mucho tiempo juntos, van limando sus diferencias.

Aunque el contacto debe producirse en terreno neutro y se debe trabajar colectivamente por un bien mayor. Algo tan simple como los usuarios de un camping que, por ejemplo, deben colaborar para construir un muro que evite una posible inundación. Construir muros para derribar otros muros. Es una buena forma de empezar a ser mejores personas.




12 cosas falsas sobre la tecnología, que aún muchos creen que son verdaderas

Son muchos los falsos mitos de la tecnología que todavía hoy se mantienen y campan a sus anchas por todo el mundo, e incluso son recurrentes en personas con un alto nivel cultural o formadas específicamente dentro de diferentes campos asociados o vinculados directamente con el mito en cuestión.


Sin duda podríamos hacer un artículo muy largo si nos ponemos a recopilar, pero para que resulte más ameno, útil y fácil de recordar hemos optado por seleccionar seis de los falsos mitos más importantes que se mantienen actualmente.

Un procesador de más MHz siempre es mejor que otro de menos

Este falso mito se puede extender a otros derivados muy comunes que podemos considerar como una actualización de éste, como por ejemplo el viejo conocido de “cuantos más núcleos tenga un procesador mejor será”.

Obviamente ninguno de estos mitos es cierto, y la razón es evidente. Una CPU depende de una gran cantidad de elementos que derivan directamente de su arquitectura interna, como el proceso de fabricación, IPC (instrucciones u operaciones por ciclo de reloj), generación, instrucciones adicionales, consumo y memorias caché.

Así, un procesador de seis núcleos como el FX 6300 no es mejor que un Core i5 4460 de cuatro núcleos, ni siquiera aunque el primero corra a más MHz que el segundo y tenga más núcleos.

La calidad de una cámara depende únicamente de sus megapixeles

Totalmente falso, aunque ello no quiere decir que ello no afecte a la calidad de imagen, ya que influyen en la resolución máxima que es capaz de capturar.

Sin embargo, y hecha esa aclaración, no es lo más importante, ya que hay otros aspectos que juegan un papel vital y que normalmente no tenemos tan en cuenta, como por ejemplo el sensor o la calidad de la óptica que monta la cámara, así como su apertura..

Con esto en mente podemos entender porqué dos smartphones con cámara de 13 MP pueden echar fotos con una calidad muy dispar, y es que aunque tengan la misma resolución sus componentes clave no tienen porque ser los mismos.

Pong fue el primer videojuego de la historia

Muchos lanzan esa afirmación de forma rotunda y contundente, pero la realidad es que el primero videojuego de verdad fue Tennis for Two, desarrollado por William Higinbotham.

La base de este “simulador de tenis” fue un osciloscopio conectado a una computadora analógica, humilde pero suficiente para recrear un juego que permitía calcular la dirección de salida de la bola, su trayectoria y golpearla.

A diferencia de Pong, que se creo en 1972, el juego Tennis for Two fue desarrollado en 1958, así que no hay duda en este sentido, aunque algunos mantienen que OXO fue realmente el primer videojuego de la historia si adoptamos un concepto amplio del mismo.

OS X y Linux no sufren ataques de malware

¿Quién no recuerda aquella famosa campaña de Apple en la que la manzana sacaba pecho al decir que sus Mac no tenían virus? Todavía tengo grabado en la memoria incluso el momento en el que la imagen humana del ordenador de Apple daba un pañuelo a su homónimo de Windows.

Ambos sistemas tienen sus propios virus, aunque es cierto que la cantidad de malware que azota a OS X y Linux es mucho menor que la que vemos en sistemas basados en Windows, algo que tiene una explicación clara, la popularidad de la plataforma.

El malware normalmente busca infectar a la mayor cantidad posible de equipos, y dado que Windows tiene una posición dominante resulta evidente que los ciberdelicuentes prefieran crear un virus que tenga la capacidad potencial de infectar 500 millones de equipos que de colocarse sólo en unas pocas decenas de millones.

Apple inventó el sistema de interfaz gráfica de ventanas

La interfaz gráfica basada en ventanas ha sido uno de los elementos más importantes dentro de la informática que podemos calificar como moderna, esto es, aquella que ya queda alejada de los entornos de comandos como el memorable MS-DOS.

Sin embargo, y a pesar de su enorme importancia, muchos usuarios creen que fue Apple quien desarrolló dicho sistema de ventanas, e indican que Microsoft lo plagió en Windows pero no, eso es totalmente falso.

La realidad es que fue Xerox la desarrolladora de toda la idea y el concepto de dicha interfaz allá por 1972, aunque Apple se lo compró a cambio de un paquete de acciones tras salir a bolsa.

Los cables HDMI más caros merecen la pena

Nada más lejos de la realidad, un mito que sin duda ha hecho daño en el bolsillo de más de uno de forma injustificada y que obliga a más de uno a poner cara de circunstancia cuando un amigo le enseña las “grandes diferencias” que consigue con su nuevo cable HDMI de 200 euros.

Esto no sólo lo digo yo, sino que ha quedado demostrado en numerosas comparaciones, lo que supone que los cables HDMI extremadamente caros que vienen chapados en oro sólo ofrecen mejoras marginales y casi imperceptibles frente a los modelos económicos.

Dicho esto tenlo claro, un cable HDMI de cinco dólares es más que suficiente. 


Si últimamente olvidas mas las cosas, lee esto

¿Has estado un poco olvidadizo en las últimas semanas? ¿No encuentras las palabras exactas para expresarte? Entonces esta guía es para ti.


Mi mente ya no es tan ágil como antes. A veces, cuando busco mis lentes sin percatarme de que los tengo puestos, pienso: ¡Ay Dios, voy volando hacia el Alzheimer! Quizá mi cerebro está tan lleno de sapiencia acumulada —de qué número calzaba mi ex, los nombres de los hijos de Angelina Jolie, las calorías que contiene el requesón—, que el contenido está estancado, por no decir que ya casi no queda espacio para nada más.

Por si no lo has notado, tu cerebro, que según los expertos alcanza su apogeo funcional a los 22 años, ha ido declinando poco a poco desde que tenías unos 27. ¿Cómo podrías devolverlo a lo que era antes de que sus tuercas, tornillos y alambres empezaran a oxidarse y presentaran retrasos y fallas palpables?

Los crucigramas no sirven
Muchos científicos creen que la masa de sesos que tenemos puede entrenarse. Si fuera así, podríamos llegar a tener un cerebro vigoroso y fuerte realizando simplemente unos cuantos ejercicios mentales, como resolver crucigramas.

Álvaro Fernandez, director ejecutivo de SharpBrains, firma de investigación de mercados interesada en la salud mental, dice: “Una vez que has resuelto cientos o miles de crucigramas, el beneficio tiende a ser mínimo porque la tarea se vuelve una rutina fácil más, tal vez un poco más estimulante y trabajosa que ver televisión, pero no tanto como para aportar ningún otro beneficio que volverte un experto en crucigramas”.

Si ya posees el conocimiento suficiente para saber que el alca común es un ave marina buceadora, es hora de que aprendas el lenguaje de señas o a tocar la tuba. La clave para mantener la mente ágil, dice Fernandez, es desafiarla todo el tiempo con actividades novedosas.




¿Sabías que a diario comes millones de microbios?

Lo sentimos, hipocondríacos, pero deberían saber que están literalmente rodeados de bacterias. Y no pueden hacer nada al respecto. Los microorganismos componen un grupo gigantesco de seres vivos, muy distintos entre sí, y que englobamos sólo por su pequeño tamaño. Existe además otra característica que comparten casi todo este grupo: su gran éxito. Los microorganismos están extendidos por toda la Tierra de una manera que ningún otro ser vivo podrá jamás imaginar. Así que hazte a la idea: no vas a librarte de ellos. Los tienes dentro de ti, en tu saliva, en tus intestinos, en tu piel y, por supuesto, en tu comida.

Invitados a la cena
Preparas los alimentos, cortas, troceas y cocinas. Están limpios, al menos a simple vista. Pero no te engañes, ese minuto en el que dejas tu cena reposar para que se enfríe es más que suficiente para que se cubra de microorganismos. Existen varios estudios que analizan el microbioma, los microorganismos que viven sobre la comida, existente en diversos tipos de dietas. Porque claro, no todas las dietas contienen el mismo tipo de microorganismos. ¿Qué diferencias habrá, por ejemplo, entre una dieta vegana y una de baja calidad? ¿Y con la dieta recomendada? Pues sí, hay diferencia en cantidad y diversidad de microbios. Pongámonos en la dieta recomendada: contiene mucha fruta, verdura, lácteos semidesnatados, carnes y pescados en cantidades más pequeñas y variadas, legumbres y algunos cereales. Bien, los que se ajustan a esta dieta son los que comen más microorganismos. De hecho, en la mesa de una comida "sana" se encuentran en torno a los 1,3 millones de bacterias.

A esto le sigue la comida vegana, excluyendo todo lo animal, con seis millones de microorganismos por comida. Una dieta "por conveniencia", más grasienta, descuidada y con menos vegetales y frutas (por ejemplo, una dieta de hamburguesas, refresco o batido, etc) contiene 1,4 millones de bacterias. ¿Y de dónde provienen estas bacterias? Por ejemplo, en los alimentos crudos, especialmente en frutas y verduras, estos microorganismos provienen de su origen: la huerta, el campo, el transporte... aunque sean lavados y tratados siguen manteniéndolos. Cuando se cocinan, "mueren" muchos de ellos, pero es muy difícil eliminar todos los microorganismos que existen en la superficie de un alimento. Por otro lado, en el aire flotan millones de esporas y bacterias que terminan depositándose sobre los alimentos en cuestión de segundos. Así que, hagamos lo que hagamos, siempre terminan por cubrirse. Por si todo esto fuera poco, hay que tener en cuenta que muchos de los alimentos que consumimos están hechos gracias a los microorganismos. La cerveza, el yogurt, el vino... contienen restos o microorganismos vivos en su interior.

No importa la cantidad, sino el tipo
Pero vayamos a un punto importante: la cantidad es casi irrelevante. Esto se debe a varias cuestiones: el tamaño (muy diverso) de los microorganismos, la procedencia, el procesado de los mismos o la superficie con la que cuentan los alimentos, por ejemplo... La cuestión que de verdad merece la pena analizar es el tipo de microorganismos que comemos. Por ejemplo, cuando tomamos un yogurt nos encontraremos con millones de Lactobacillus. En los cereales o en el pan vienen montones de mohos y sus esporas. En el café viene más bien poca cosa... ¿Y cuáles de ellos son peligrosos? Para que un organismo sea peligroso no basta con que se encuentre en nuestra comida. Todos los días, literalmente, comemos y sufrimos el ataque de microorganismos que podrían hacernos enfermar (o incluso matarnos). El secreto de que esto no ocurra se encuentra en nuestro sistema inmune. Por supuesto, su cantidad influye. Todas las enfermedades bacterianas (y víricas) tienen un número mínimo de organismos, llamado carga infectiva, que indica cuantos de ellos hacen falta para que provoquen una infección. Los productos en mal estado contienen más de este tipo de microorganismos así como sustancias producidas por la descomposición de los mismos que podría resultar peligrosas.

Pero nuestro sistema está preparado para tomar parte en la batalla contra estos peligros microscópicos, vengan de donde vengan. Pero la diversidad también es importante por otro aspecto: entre los microorganismos que comemos también hay muchos necesarios. Parece que hablar de microbios en nuestro entorno es algo malo y no es así. Convivimos con el mismo número de microorganismos que de células tenemos en el cuerpo. Esto es muy importante porque nuestro microbioma está implicado directamente en nuestra salud. Le hemos prestado mucha atención a la cantidad de microorganismos que hay en nuestras heces (y con razón), a la que hay en nuestros intestinos, en nuestra saliva o en nuestra piel. Pero se nos olvida que nos los comemos a diario. Ya que estamos comprendiendo poco a poco la importancia que tiene el microbioma que nos rodea, encontremos en esta información algo de mucho valor en nuestra nutrición. O puede que no. Pero mientras tanto ya no podremos mirar nuestro sándwich de la misma manera.






La historia del origen, y otras curiosidades, del Ku Kux Klan

Los misterios que rodean al Ku Klux Klan han marcado la historia de la humanidad por su ideología elitista y racista. 


Las prácticas de algunas sociedades secretas han sido históricamente muy siniestras. Las organizaciones fascistas tendieron a crear clubes que dramatizan la perspectiva elitista mundial y se refuerza a través de rituales clandestinos.

Los carbonari no fueron la única sociedad secreta que ha intentado alterar la dirección política de un país. Un caso más conocido y mucho más perturbador está representado por el Ku Klux Klan.

Como los carbonari, el KKK nació de la desilusión política; en este caso, la derrota de los estados confederados en la Guerra Civil estadounidense. Y, como los carbonari, el Klan basó su jerarquía y sus ritos en los de los francmasones.

El origen KKK

En su primer pico de influencia, en la década de 1870, el Klan se consideró a sí mismo como un “imperio invisible” gobernado por un “gran mago”. Cada grupo de miembros en los distintos estados se llamaba “reino” y estaba bajo el mando de un “gran dragón”.

Las unidades territoriales más pequeñas, basadas en condados o grupos de condados, estaban encabezadas por “grandes titanes” o “grandes gigantes”. Los miembros individuales eran “demonios” y había puestos oficiales –tesorero y otros– designados con términos como “noctámbulos” y “duendes”.

La cabeza del Dragón

El fundador del KKK fue un francmasón y exgeneral del ejército confederado, Nathan Bedford Forrest. El nombre disparatado de su organización es una corrupción de la palabra griega ´kuklos’, que significa ‘círculo’, más la palabra ‘clan’ escrita de manera errónea deliberadamente para subrayar la aliteración.

Miembros

Los primeros miembros de la organización eran todos oficiales sureños desmovilizados, hombres humillados y enfurecidos por la paz que los estados victoriosos del norte les habían impuesto. Ventilaban su furia y su frustración contra los más débiles de sus enemigos: la gente negra que, hasta poco antes, había sido su propiedad personal y la de sus vecinos.

Realmente es difícil decir qué está pasando aquí







En Japón cada vez mas hombres están cambiando a las mujeres por costosas muñecas sexuales de silicona

Cuando la llama del amor se apagó definitivamente entre él y su esposa, Masayuki Ozaki tomó una insólita decisión para llenar su vacío. Compró una muñeca en silicona que se convirtió, asegura, en el amor de su vida.


Mayu, de tamaño natural y con un aspecto muy realista a pesar de su mirada vacía, comparte su cama en la casa familiar de Tokio, donde también viven su mujer y su hija adolescente.

"Después de que mi mujer diera a luz, dejamos de hacer el amor y sentí una profunda soledad", cuenta a la AFP este fisioterapeuta de 45 años.

"Leí un artículo en una revista sobre el tema de estas muñecas y fui a ver una exposición. Fue un flechazo", suspira Ozaki, que pasea a Mayu en silla de ruedas, le pone pelucas, la viste y le regala joyas.


"Cuando mi hija entendió que no era una muñeca Barbie gigante, tuvo miedo y pensó que era asqueroso, pero ahora ya es suficientemente mayor para compartir la ropa con Mayu", explica.

"Las mujeres japonesas tienen el corazón duro", afirma, mientras pasea a la muñeca por una playa. "Son muy egoístas. Sean cuales sean mis problemas, Mayu, ella, siempre está aquí. La quiero con locura y quiero estar siempre con ella, que me entierren con ella. Quiero llevarla al paraíso".


Como él, muchos hombres poseen en Japón este tipo de muñecas, llamadas "rabu doru" (muñeca de amor), sobre todo viudos y discapacitados, y no las ven como simples objetos sexuales sino como seres con alma.

"Mi corazón late a mil por hora cuando vuelvo a casa con Saori", asegura Senji Nakajima, de 62 de años, mientras se va de pícnic con su compañera de silicona.


"Nunca me pasaría por la cabeza engañarla, ni con una prostituta, porque para mí ella es humana", explica este empresario, casado y padre de dos hijos.

Yoshitaka Hyodo, bloguero de 43 años, cuenta con más de 10 estas muñecas. También tiene una novia, de carne y hueso, al parecer bastante comprensiva.

El curioso reality japonés donde no pasa absolutamente nada

Terrace House es un reality japonés que fue emitido entre 2012 y 2014. Los seis participantes no están encerrados en una casa haciendo pruebas raras. Ni gritos, ni peleas forzadas, ni apariciones estelares de famosos. Nada que ver. Sí, son grabados 24/7, pero todos ellos, mientras comparten un piso, siguen haciendo su vida: trabajan, van a la universidad, preparan la comida y charlan sobre la vida con una copa en la mano por las noches.


Esencialmente, en Terrace House nunca pasa nada. Sorprendentemente, la gente no puede parar de verlo. "Aunque el programa no va de nada, no puedo parar de verlo, y pienso en él constantemente", decían en Cosmopolitan.

Desde principios de este año el programa está disponible en Netflix, y sus fans no paran de multiplicarse.

"Supongo que me atrajo porque crecí con reality shows como The Hills y Laguna Beach, y Terrace House tiene algo similar, pero con la parte rara y tímida de los japoneses", explica Natalie, una chica de 25 años de Vancouver, a Paper Magazine. "Creo que seguí viéndolo porque me intrigaba mirar un reality show de cómo personas de una cultura diferente eligen comunicarse entre ellos".


"Me fascina, especialmente la parte de las diferentes culturas, sobre todo en términos de roles de género en relaciones heterosexuales y algunas ideas tradicionales sobre el matrimonio".

Ahora los fans se están aliando online a través de Reddit para subtitular la temporada que lanzaron antes de que llegara Netflix. Así, Terrace House se está convirtiendo en un fenómeno de culto. Los foros se llenan de debates sobre diferentes teorías sobre el show y comparten opiniones sobre sus protagonistas.

Terrace House es al mismo tiempo la esencia de un reality y el anti reality. Es puro porque es la realidad, es la vida de un grupo de cualquieras haciendo lo que hace la gente normal. Es el anti reality porque todos los que hemos visto hasta ahora siempre estaban tan premeditados y guionizados que han pervertido la palabra "realidad".



¿Cómo se forman los extraños agujeros gigantes en el suelo de las ciudades?

Cada cierto tiempo vemos en las noticias el caso de un agujero gigante que aparece de la nada en algún lugar del mundo. Casi siempre, estos accidentes se producen por una erosión subterránea del terreno, pero ¿cómo tiene lugar esta erosión? 

El culpable de esta erosión no es otro que el agua. A veces proviene de tuberías rotas a cierta profundidad, como en el reciente agujero de Japón que se tragó una calle entera. Otras veces simplemente es agua proveniente de las lluvias o de alguna fuente natural que va fluyendo poco a poco por el terreno.


La rapidez con la que este proceso tiene lugar depende de muchas cosas, pero sobre todo de los materiales. Algunas rocas carbónicas son solubles en agua con el paso del tiempo. Los terrenos abundantes en partículas pequeñas como la arena o la arcilla también se disuelven con mas facilidad.

Con el paso del tiempo, el agua forma cavidades. En cuanto tiene espacio para fluir, el proceso se acelera, formando un hueco cada vez más grande. Eventualmente, el peso del terreno sobre esta cavidad es excesivo y toda la sección colapsa y se derrumba, abriendo un espectacular agujero que se traga todo lo que haya sobre él en ese momento.



4 trucos para sonreír de forma atractiva (sin parece psicópatas)

Sonreir es algo que nos sale naturalmente, pero los matices son muy importantes, y no es cosa de estropear una primera cita con una sonrisa que nos haga parecer un poco psicópatas. Un grupo de científicos de la Universidad de Minnesota ha tratado de aislar la sonrisa perfecta. Estos son sus consejos.

El objetivo del estudio, por cierto, es muy serio. Lo que los investigadores han intentado es establecer los elementos básicos de una sonrisa atractiva. Esos elementos servirán de guía a los cirujanos plásticos a la hora de intervenir quirúrgicamente a personas que no pueden sonreír (o lo hacen de forma extraña) debido a algún tipo de parálisis facial o problema neurológico.

El caso es que el grupo de Minnesota ha utilizado un rostro simulado por ordenador para crear 27 sonrisas diferentes en atención a su anchura, ángulo, proporción de dientes que muestra o desviación. Después han pedido a 802 personas que puntúen las sonrisas en función de si les parecen agradables, genuinas y efectivas, así como el sentimiento que les trasnmiten (enfado, miedo, inestabilidad, alegría...)


Hay que hacer constar que la expresión del resto de la cara del modelo 3D no varía, lo cual genera un cierto valle inquietante en todas las imágenes. De ahí se puede sacar una primera conclusión, y es que no es muy buena idea sonreir con los ojos muy abiertos. Por lo demás, el estudio llega a las siguientes conclusiones:

Más amplia no es mejor

Muchos cirujanos creen en las virtudes de una sonrisa muy amplia, pero la conclusión del estudio es que es mejor una sonrisa moderadamente ancha que una demasiado ancha. Sobre todo si esta última se combina con otros problemas.

Sonreír con todos os dientes se percibe más como miedo o amenaza.

No enseñar todos los dientes
Esto es algo que seguro que te has preguntado alguna vez. ¿Es mejor entornar los labios y sonreir enseñando solo la parte superior de los dientes o hacerlo mostrándolos todos? La respuesta es que mejor mostrar solo una línea. Tampoco es buena idea sonreír con los labios completamente cerrados.

No muy angulosas

Esto es un problema porque no es sencillo modificar la trayectoria de los labios así como así, pero las sonrisas demasiado angulosas o en V son vistas como poco de fiar. Mejor no estires demasiado los labios.

Mejor un poco torcida
La actriz Natalie Dormer es el ejemplo perfecto de sonrisa levemente torcida.
El estudio asegura que torcer un poco la sonrisa hace que la gente la perciba como más genuina, pero cuidado. Si la torcemos demasiado o la mantenemos demasiado en esa pose surte el efecto contrario.